Si decimos París decimos Torre Eiffel, si decimos Torre Eiffel decimos París. Pero también es sin duda una de las maravillas del mundo moderno.

Para su construcción se hubo de salvar un importante desacuerdo popular, el desacuerdo de un pueblo, el parisino, y de una ciudad, que acabaría por quedar enamorado al igual que todo el mundo por la grandeza y belleza de la torre diseñada por Gustav Eiffel.

En 1889 la Torre Eiffel contaba con una altura de 312 metros, si bien con las posteriores instalaciones de antenas de radio la altura de la Torre Eiffel se sitúa hoy en día en 324 metros, siendo este el punto más alto de cualquier construcción presente en París. Un total de 1.665 escalones para los “visitantes deportivos” y ascensores transparentes que suben hasta el segundo piso, donde se encuentran una gran cantidad de boutiques de souvenirs.

Por la noche la "Dama de Metal" permanece siempre iluminada, y cada media hora (o una hora dependiendo de la época del año) luce por espacio de 10 minutos una iluminación centelleante que constituye un verdadero espectáculo, siendo posible presenciarlo desde cualquier lugar de Paris y sus alrededores.